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Tu voz en el mundo
Entrevista a Arturo Tirador.
Por Ainhoa Blanco.
Bajo el nombre de Sane Society -sociedad sana- ha nacido una nueva comunidad artística donde gentes creativas de todo el mundo y de todos los campos y tendencias imaginables exponen y debaten sus ideas en Internet. Su base virtual está en www.sanesociety.org y su base física en Vitoria-Gazteiz (País Vasco, España), si bien el personal de la organización se encuentra repartido por diferentes ciudades y países. Detrás de esta nueva sociedad virtual está una mente inquieta y soñadora, la de Arturo Tirador.
Arturo Tirador nació en Bergara, Guipúzcoa, en 1965, si bien Vitoria es su ciudad de adopción. Tras abandonar sus estudios de derecho para dedicarse a la música, se fue a buscar fortuna a Londres ("... me pasé 6 meses embutido en una bata blanca vendiendo "fish & chips" y lo más cercano al éxito en esos días era el rótulo de la discográfica "Virgin", que veía desde el mostrador"). Fue allí donde construyó, a la edad de 21 años, unos conocidos estudios de grabación que adquirieron gran popularidad en la escena independiente británica. Arturo se fue a Inglaterra a pasar unos meses y no regresó a España hasta 1.999, 14 años después. Regresó con un nuevo sueño en mente: Sane Society, que por fin ha visto la luz.
¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo de la música?
En realidad yo nunca he sido músico profesional. Cuando me fui de casa con 20 años llegué a Madrid con una maqueta que cayó a los pocos días en manos de los productores Alain Milhaud y Luis Fernández Soria. Ellos siempre habían querido colaborar en un proyecto conjunto y vieron en mí esa oportunidad. Me ofrecieron un contrato discográfico con CBS (Sony) que me sentí obligado a rechazar. Básicamente, no aceptaban la idea de que yo cantase en inglés y mi música era demasiado británica para ser cantada en ningún otro idioma.
¿No fue un tanto arriesgado rechazar a CBS?
(risas) ¿Por qué lo dices, por lo del "Fish & Chips"? (más risas). Sí fue arriesgado, pero en su momento me pareció la decisión más acertada. Siempre he sido muy independiente y me ha gustado hacer las cosas a mi manera. No fue un gesto de arrogancia, sino de coherencia. De hecho, no fue la única oferta que rechacé. También me llamó Ariel Rot. Me invitó a su casa y me propuso una posible colaboración que opté por desestimar, aunque me sentí muy halagado por ello.
Hay que tener mucho talento para que te presten tanta atención
En esa época tenía mucha confianza en lo que hacía y una energía especial que muchos supieron captar. Todos nos sentimos naturalmente atraídos hacia esa energía y yo estoy convencido de que todos tenemos la capacidad de generarla. De hecho, yo me fui a Londres porque me resistía a pensar que uno pudiera estar condicionado por el lugar donde nace o el idioma que habla. Siempre he sido muy consciente de que la verdadera limitación no la imponen las circunstancias, sino la propia mente. Yo lucho contra esa limitación constantemente, aunque con los años resulta cada vez más difícil evitar caer en ella.
O sea que rechazaste la oportunidad de ser artista en España para convertirte en empresario en Inglaterra
Bueno, no fue tampoco así. Yo me sigo considerando más artista que empresario y a veces incluso publico en Sane Society, aunque con pseudónimo, para no jugar con ventaja. De hecho, la parte que más me ha atraído siempre del mundo empresarial es su aspecto creativo y emprendedor. Me motiva fundamentalmente crear cosas nuevas que la sociedad vaya a disfrutar y apreciar. En parte mis empresas han sido más obras de arte que negocios.
¿Y qué fue de tu música?
No lo sé. Quizás fui demasiado consciente de mis limitaciones y eso me frenó. Londres no era Madrid. Allí todo el mundo parecía hacer música. Había que luchar muy duro y supongo que elegí otro camino. Quise conocer mejor al enemigo antes de atacarlo y al final se me olvidó cual era mi batalla original. La vida me fue marcando nuevos retos y me dejé llevar. En el fondo me sigo sintiendo músico. De hecho, me encantaría que la vida me vuelva a inspirar retos artísticos y no sólo empresariales, pero ahora no toca.
Es obvio que te gusta hacer las cosas a tu manera
Como a todos. A mí lo que realmente me gusta es innovar, conquistar espacios nuevos que no han sido aún descubiertos. Si otros hacen bien lo que hacen, para qué hacerlo yo también. Por ejemplo, mis estudios de grabación fueron innovadores, tanto estéticamente como en la manera en que fueron gestionados. Construí los estudios en una céntrica nave industrial que convertí en una especie de cuevas - con rocas, acuarios, peces marinos, cascada de agua, árboles luminosos que crecían del techo, etc. - lo cual causó una gran sensación, pero mientras lo diseñaba todos pensaban que era una locura y que iba a fracasar. La gente es muy conservadora, incluso en el mundo de la música. En esos días no había estudios así; más adelante surgieron otros, que lo hicieron mucho mejor que yo, pero cuando yo empecé ese concepto era totalmente nuevo y arriesgado.
¿Y en qué sentido fue innovadora la gestión de tu empresa?
Londres tiene más músicos por metro cuadrado que ninguna otra ciudad del mundo, con la posible excepción de Nueva York. No fue difícil descubrir que por cada grupo famoso había 999 que no lo eran y yo decidí centrarme en ellos. Era obvio que no estaban siendo tratados con la atención y el respeto que merecían. Lo normal era que grabasen en sótanos o garajes y que el dueño fuera al mismo tiempo el ingeniero de sonido, el productor, el técnico de mantenimiento, el encargado y el recepcionista. Yo me propuse cambiar todo esto y profesionalizar el servicio. Para ello creé un equipo joven de técnicos-productores, cada uno especializado en un estilo de música diferente, empleé a gente en la oficina y dispuse de mi propio departamento técnico. Para financiarlo, construí tres estudios que trabajaban como una fábrica, día y noche, 7 días a la semana. Nuestros últimos clientes del día comenzaban su sesión a las 12 de la noche y la finalizaban a las 10 de la mañana. El éxito fue espectacular.
¿Siempre te ha gustado trabajar con artistas noveles?
Me atrae la idea de ayudar a gente que tiene su talento aún por desarrollar; incluso a veces por descubrir. Eso no significa que no me sienta halagado cuando gente conocida utiliza mis servicios. A todos nos gusta el reconocimiento y tener como clientes a algunos de mis ídolos de la juventud ha sido todo un orgullo para mí. No me avergüenza decirlo abiertamente. Soy de los que piensan que no hay que dejar de admirar a quienes han triunfado, sino admirar también a quienes están aún por triunfar y yo considero que hago ambas cosas.
¿Puedes mencionar algunos ejemplos de gente conocida que hayan sido clientes tuyos?
Fueron muchos los artistas de la época que pasaron por mis estudios. Gente como Jamiroquai, Primal Scream, D:Ream, Stereolab, Stereo MCs, The Sundays, The God Machine, D-note o Transglobal Underground en su día no eran apenas conocidos; lo fueron más adelante. Algunos de mis clientes incluso tuvieron sus primeros hits con nosotros, como M-beat o Shut Up And Dance, con quienes alcanzamos un número 2 en las listas nacionales británicas, nuestro mayor éxito. También tuvimos a muchos cantantes y músicos de bandas legendarias - The Smiths, The Jam, Blondie, Madness, The Specials, Spandau Ballet, Grateful Dead, Sex Pistols, Sonic Youth, Iron Maiden, Imagination, UB40, UK Subs, Siouxie and the Banshees, Dexy´s Midnight Runners, Billy Bragg, Shamen, Spiritualized, Massive Attack, Aswad, Sly & Robbie, Cocteau Twins, Stiff Little Fingers, Bad Manners, Alien Sex Fiend, James Rays Gangwar, Wolfgang Press, Psychic TV, The Weather Prophets, The Men They Couldn´t Hang, Killing Joke, Soul II Soul.
¡Impresionante! Cuesta entender que dejases ese mundo
Comprendo que desde fuera pueda parecer excitante, pero para mí llegó a ser una auténtica pesadilla. Me sentía prisionero en mis propios estudios, acabé saturado y los vendí. Pero no abandoné aún el mundo de la música. Me compré un autobús inglés de dos pisos, lo convertí en una casa ambulante y me fui de gira por España con uno de los artistas que había contratado en mi discográfica, un grupo escocés al que puse de nombre Red Bus, como el autobús. Pensé que esta experiencia me ayudaría a recuperar la sensación de libertad y la pasión por la música, pero no fue así. Cuando lo descubrí, entonces cambié radicalmente de rumbo.
¿A qué te dedicaste después?
Fundamentalmente, a conocerme a mí mismo. A descubrir y enfrentarme a mis propios miedos. A encontrarme con mi antigua gente y decirles sin complejos que estaba en paro. No fue fácil. También me dediqué a estudiar psicoterapia. De hecho, ejercí profesionalmente durante casi un año. Siempre me ha fascinado la psicología y practicarla me ayudó a comprender mejor al ser humano; me hizo ser mucho más consciente de lo parecidas que somos todas las personas, con nuestros miedos e inseguridades.
¿Fue entonces cuando nació Sane Society?
Entonces fue cuando se me ocurrió el concepto, aunque no lo definí hasta llegar a Vitoria. Inicialmente Sane Society iba a tener un carácter más político que artístico. El haber estado en paro me hizo sentirme muy vulnerable y me hizo percibir muchas injusticias y, sobre todo, percatarme de que nuestro sistema occidental era un desastre. Quizás ya lo intuía antes, pero nunca lo había visto tan claro o había sentido tal necesidad de cambiarlo. Reflexioné y escribí mucho sobre el tema y comencé a soñar con la idea de una sociedad mejor. De hecho, el nombre de la organización viene del libro "The Sane Society" de Erich Fromm, que compartía esas mismas inquietudes.
¿Y de dónde viene el actual carácter artístico de la organización?
Supongo que fue un proceso natural. Cuando dejé la psicoterapia, trabajé en la República Checa como investigador de derechos humanos y poco a poco fui descubriendo que la mezquindad y competitividad que había vivido en el mundo de la música, existía en cualquier campo, en el de la psicología e incluso en el de la solidaridad. Esto me hizo volver a valorar el arte.
Antes me has comentado que soñabas con construir un mundo mejor ¿Es ese el objetivo de Sane Society?
Bueno, en el fondo ese es el objetivo de todos. Nadie pensamos que lo que hacemos sirve para construir un mundo peor, aunque a menudo sólo buscamos que sea un mundo mejor para nosotros mismos. Cada cual dará a Sane Society el sentido que quiera darle, como a la vida misma. Hay gente que sólo perseguirá su propio beneficio personal y otros que buscarán un entorno en el que aprender y enseñar, en el que descubrir nuevos caminos y hacer nuevas amistades. Yo simplemente pretendo crear un espacio donde el individuo no se sienta limitado a la hora de ejercer su creatividad y donde encuentre una audiencia receptiva.
Supongo que el éxito de tus artistas será también uno de tus objetivos
También. Llevamos muy poco tiempo funcionando, pero ya hemos superado las 20.000 visitas mensuales y el millón de páginas vistas al mes. Al ritmo actual, pronto serán varios miles los socios registrados - músicos, escritores, pintores, fotógrafos, guionistas, artistas audiovisuales.... Por supuesto, no todos ellos son autores profesionales, pero eso no importa. Estoy convencido de que los artistas que tengan algo especial que comunicar encontrarán en Sane Society una sólida plataforma para difundir sus ideas y generar oportunidades profesionales. De hecho, contactamos con empresas constantemente para facilitar ese proceso. Discográficas, editoriales, galerías de arte, productoras, etc. Ya hemos contactado con más de 3.000 y muchas han reaccionado positivamente a la iniciativa.
Si te he entendido bien, la idea es que convivan en una misma comunidad autores amateurs y profesionales
Sí, de hecho ya lo hacen. Tenemos autores de mucho prestigio y otros que están comenzando. A mí me gusta que sea así. La gente debería animarse a explorar su creatividad. Se sorprenderían de su propio potencial y de la satisfacción que les iba a reportar. Hacer arte debería de ser como hacer deporte, algo totalmente natural, incluso bueno para la salud. Desde luego, la sociedad sería mucho más sana si así fuera. Además, yo no soy quién para determinar qué artistas son merecedores de triunfar y quienes no y por ello las puertas están abiertas a todo autor que desee participar. En Sane Society no hay intermediarios, eres tú quien decide lo que se publica y el público quien juzga la calidad de tu obra.
¿Con esta actitud tan abierta, no hay un riesgo de que se deteriore la calidad de los contenidos publicados?
Es posible, pero dentro de Sane Society existen mecanismos que ejercen un cierto control de calidad. Estos, sin embargo, están en manos de los mismos socios, no de un individuo en concreto, por muy experto que sea. En mi experiencia, te puedes llevar grandes sorpresas acerca de quién triunfa y quién no. Déjame que te cuente una anécdota. En Londres yo conocía personalmente a Billie Myers y también a Fran Healey, cantante de Travis. Ambos han estado en mi casa. Sin embargo, ni se me pasó por la mente que un día iban a triunfar y menos al nivel que lo hicieron. De hecho, yo contraté a varios de sus amigos, que no triunfaron. Pues bien, Billie llegó al Top 10 en Estados Unidos y Travis a número uno en el Reino Unido. Quién sabe, quizás en Sane Society se encuentren los "Billie Myers" y "Travis" del futuro.
Por cierto ¿De dónde viene el lema "Tu voz en el mundo"?
"Tu voz en el mundo" resume nuestra filosofía. Vivimos en un mundo donde siempre son otros los que deciden por nosotros, no sólo en los sectores artístico o político, sino en todos los campos. Esto genera una sensación de frustración e impotencia. Me gusta pensar en Sane Society como un movimiento que persigue la democratización del arte - su popularización; una comunidad donde el individuo se atreva a pensar y a expresar sus ideas sin complejos y sin una autoridad que le diga lo que puede o no puede publicar. Eso, fundamentalmente, es Sane Society, un lugar donde todos tengamos voz.
Ha sido un placer entrevistarte. Desde luego, no se puede decir que no hayas tenido una vida interesante
Gracias. Sinceramente, la mayoría de las vidas que yo conozco son interesantes. El problema es que muchos no saben hacer una lectura interesante de sus propias vidas. Para mí, desde luego, la mía sigue siendo un misterio.
Foto: Iosu Onandia
© 2003 Arturo Tirador
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